Carta Pastoral sobre la Cohabitación y el Matrimonio en la Iglesia

Parrocos - Por favor léan esta carta en las misas del fin de semana del 26 y 27 de Junio, 1999

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

E1 Matrimonio es un sacramento de Jesucristo y una vocación dada a nosotros por Dios. Consecuentemente es un medio para la santidad en la vida de los esposos. Aquellos que están casados por la Iglesia reciben una gracia especial que les ayuda a vivir una vida de amor y de fidelidad. La Iglesia desea ayudar a las parejas comprometidas a prepararse bién para el matrimonio para que su unión sea permanente y satisfaciente. Por lo cual pido que se usen Inventarios Prematrimoniales y Programas de Parejas Padrinos, asi como experiencias comunitarias como los Encuentros Matrimoniales. Las preparaciones prematrimoniales contienen no solamente sugerencias prácticas para un buén matrimonio, sino también preparan espiritualmente a la pareja. La mejor preparación para un matrimonio Cristiano es vivir de verdad un estilo de vida Cristiano con Misa Dominical, los sacramentos, oración y obras de justicia y de castidad, como señales de una vida en Cristo.

Desaformnadamente, muchas parejas que piden casarse en la Iglesia vienen confundidos y ya están viviendo juntos. Aún cuando el vivir juntos es ampliamente aceptado en nuestra sociedad, es claramente contrario a las enseñanzas de la palabra de Dios. San Pablo dice que nuestros cuerpos son templos del Espiritu Santo. "No se dejen engañar; ni los fornicadores ni los idólatras... entrarán al Reino de los Cielos" (I Cor. 6:9) La Iglesia profesa que la cohabitación y la unión sexual entre los no-casados es pecaminosa (Catecismo 2350-2400), y como tal detrimenta la santidad de la vida que se busca en el sacramento del matrimonio. La cohabitación es escandalosa y nos desvía de la santidad del matrimonio.

La falta de entendimiento a lo que es la esencia del matrimonio es la cause de estas preocupaciones pastorales. Ilustrando a la pareja sobre cómo las formas en que se negocian las relaciones puede afectar la riqueza de la gracia sacramental que se encuentra en el matrimonio, demanda que de dé una guía diligente y una instrucción cuidadosa a esas parejas. La Iglesia urge a todas las parejas comprometidas que están viviendo juntas a que se separen, y a aquellos envueltos en relaciones sexuales a que pongan un alto. Vivir estas vidas falsas contradice los aspectos fundamentales de la vida matrimonial -- integridad, compromiso y comunicación. Aquellos quienes son Católicos deben buscar reconciliarse con Dios recibiendo el saramento de la Penitencia o Confesión. En este Sacramento, el perdón y la fuerza de Dios están disponibles a todos nosotros.

E1 amor de un hombre y de una mujer es un regalo de Dios tan sagrado que sólo podemos entender su profundidad real dentro del amor casto entre esposo y esposa. Esta clase de amor solamente se aprende superando los desafíos que encontramos sacrificando el placer conyugal fuera de la sagrada unión matrimonial. Las lecciones de amor conyugal -- paciencia, bondad, mansedumbre, confianza, esperanza y perseverancia (I Cor. 13) -- se aprenden en un período de noviazgo que reconoce el deseo por el otro, pero que sacrifica el placer para que nazca un amor aún todavía más grande. Frecuentemente las parejas creen que si duermen juntos estas cualidades esenciales vendrán automaticamente. Tal vez se sientan hasta convencidos que, puesto que se aman mutuamente deberían de dormir juntos. Pero el amor que se busca en el sacramento del matrimonio requiere una confianza fundada en la castidad y en el auto-control. E1 noviazgo es un tiempo en que la pareja aprende la intimidad separada de la expresión sexual. Los matrimonios no fracazan por deficiencias sexuales, sino por comunicaciones deficientes. La cohabitación es una forma muy mala de prepararse para el. matrimonio, ya que nos conduce a una falta de compromiso el uno en el otro. Parejas que viven juntos antes de casarse tienen una promedio más alto de divorcios y de incidencia en la violencia doméstica.

Los párrocos son exhortados a que sean pastoralmente sensibles a las necesidades de tales parejas, pero también a que sean claros y francos sombre la enseñanza Católica. La integridad del Sacramento de Cristo debe de guardarse tanto para la Iglesia, como para cada pareja que procura el sacramento. Por lo tanto, sería más apropiado para parejas que ya viven juntos que celebren su matrimonio sacramental en una forma mucho más sencilla.

Nuestra cultura Americana popular está a menudo en conflicto con las enseñanzas de Jesús y de su Iglesia. La vida matrimonial puede ser trivializada por los medios de comunicación y darle un significado que no es real a través de la comercialización de las industrias relacionadas con las bodas. Debemos notar que un matrimonio por la Iglesia no debe ser costoso. Los costos deben de ser mínimos. Un noviazgo Cristiano y el matrimonio son contra-culturales y nuestros jóvenes necesitan el apoyo de la Iglesia para poder vivir los retos del Evangelio. Urgimos a las parejas comprometidas que no se desvíen de la sabiduría de la Iglesia que tiene 2,000 años de tradición enseñando sobre la santidad de la sexualidad humana y del matrimonio. Pedimos a María la Madre de Nuestro Señor y madre de los hombres y mujeres que se han ido antes de nosotros que interceda por las parejas jóvenes para que escojan el matrimonio por la Iglesia y que se preparen bién a él.

Most Rev. Michael J. Sheehan

Archbishop of Santa Fe

 

 

 

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