Estrofa cinco: El final de todo

¡Sí! y el poste de la cama era suyo. La cama la suya, el cuarto el suyo. Pero lo mejor de todo, y lo que le hizo sentir más feliz, era de que el Tiempo que todavía le quedaba por vivir era suyo, para corregir lo que podía.

`¡Viviré en el Pasado, el Presente y el Futuro¡' repitió Scrooge, al salir de la cama. `Los espíritus de los tres estarán conmigo. ¡Bendito sea Jacobo Marley, los Cielos(el cielo), y la Navidad por esto! ¡Lo digo de rodillas, viejo Jacobo, de rodillas!

Agarró las cortinas de la cama y exclamó, `Están aquí: Estoy aquí: que las cosas que hubieran sido, sean despedidas. Sí serán despedidas. Sé que serán!

 

Las manos de Scrooge estaban ocupadas con su ropa durante todo lo anterior: acomodándola, poniéndola al revés y rasgándola.

 

`¡No sé por donde comenzar!' Soy tan liviano como una pluma, tan feliz como un ángel, tan alegre como un niño en la escuela por primera vez, tan mareado como un borracho. ¡Les deseo una Feliz Navidad a todos! ¡Un Prospero Año Nuevo a todo el mundo!'

 

Corrió hacia la ventana, la abrió y asomó la cabeza. No había niebla: estaba claro y brillante, el sol brillaba como oro.

 

`¿Qué día es hoy?' llamó Scrooge hacia abajo - su pregunta iba dirigida a un joven vestido en ropa del domingo(para ir a la iglesia).

 

`¿Cómo?' respondió el joven, con un poco de asombro.

 

`¿Qué día es hoy, joven?' dijo Scrooge.

 

`¡Hoy!' respondió el joven. `¡Pues, es la Navidad!'

 

`¡La Navidad!' Scrooge susurró. `No se me ha pasado entonces. Los espíritus han trabajado toda la noche. Pero pueden hacer lo que quieran. Por supuesto que lo pueden hacer. Por supuesto. ¡Perdóname joven!'

 

`Sí,' respondió el joven.

 

`¿Sabes donde queda la gallinera, la de la siguiente calle en la esquina?' preguntó Scrooge.

 

`Espero que sí,' dijo el joven.

 

`¡Eres un joven inteligente!' dijo Scrooge. `¿No sabes si han vendido el pavo que estaba colgando en la ventana? No el pavo pequeño, pero el más grande?'

 

`¿Usted quiere decir el pavo que es tan grande como yo?' contestó el joven.

 

`¡Qué simpático, que es este joven!' dijo Scrooge `Es un placer hablar con este muchacho. ¡Sí joven!'

 

`Está colgando ahí ahora mismo,' respondió el joven.

 

`¿De veras?' dijo Scrooge `Ve a comprarlo.'

 

`¿Debo caminar o...?' exclamó el joven.

 

`No, no' dijo Scrooge `tengo prisa. Ve a comprarlo, y diles que lo traigan aquí, así les puedo dar la dirección a donde lo deben de llevar. ¡Si regresas con el gallinero, te daré un chilín. Si regresas con él en cinco minutos, te daré media corona!'

 

`¡Lo enviaré a la casa de Roberto Cratchit!' susurró Scrooge apretándose las manos y riéndose un poco. `No sabrá quién era que se lo envió. El pavo es el doble del tamaño del Pequeño Timoteo.'

 

Scrooge se vistió en la mejor ropa que tenía, y salió a la calle.

 

No había caminado mucho cuando notó que se le venía acercando un caballero gordo, fue(era) el mismo que había entrado a la casa de contabilidad el día anterior y preguntó por `Scrooge y Marley.'

 

`Mi estimado señor,' dijo Scrooge, apurándose el paso, y tomando el señor con las dos manos. `¿Cómo está usted? Espero que haya tenido mucho éxito ayer. !Señor, por su trabajo le deseo una Feliz Navidad!

 

`¿Señor Scrooge?'

 

`Sí,' dijo Scrooge. `Es mi nombre, y me parece que (el nombre) no le causa mucha alegría verdad?' Permíteme pedirle perdón. Y sería usted tan bueno de aceptar ---' en este momento Scrooge le susurró algo en la oreja.

 

`¡Dios mío!' exclamó el caballero, como si no podía respirar. `Ay, señor Scrooge, ¿me habla en serio?'

 

`Sí,' dijo Scrooge. `Ni un centavo menos. Una gran cantidad de pagos atrasados se incluyen también, de eso le aseguro. ¿Me hará este favor?'

 

`Mi estimado señor,' dijo el otro, al tomar la mano de Scrooge `No sé qué decirle por una donación tan...'

 

`No diga nada por favor,' le recordó Scrooge. `Venga a verme. ¿Vendrá a verme señor?'

 

`¡Por supuesto!' exclamó el viejo caballero. Y era obvio que hablaba en serio.

 

`Gracias,' le dijo Scrooge. `Muchísimas gracias, le doy las gracias cincuenta veces. ¡Qué Dios le bendiga!'

 

Después Scrooge asistió a la iglesia, y caminó las calles.

 

Por la tarde, cambió su rumbo hacia la casa de su sobrino.

 

Pasó la casa una docena de veces, hasta tener suficiente ánimo(valor) para acercarse a la puerta y tocar. Pero de repente lo hizo:

 

`¿Está el señor de la casa?' dijo Scrooge a la muchacha que contestó la puerta.

 

`Sí, señor.'

 

`¿Dónde está querida?' dijo Scrooge.

 

`Está en el comedor, señor, con la señora de la casa. Le llevaré si guste.'

 

`Gracias, pero ya me conocen,' dijo Scrooge, con la mano en la pica puerta. `Voy a entrar aquí.'

 

`¡Federico!'

 

`¡Ay!' exclamó Federico, `¿quién es?'

 

`Soy yo. Tu tío Scrooge. He venido a cenar. ¿No me dejas entrar?'

 

Claro que lo dejaron entrar. Era un milagro que no le quitaron el brazo al hacerle entrar. Y en cinco minutos estaba como en su propia casa - se sentía más que cómodo. ¡Qué fiesta maravillosa, mucha gente, muchos juegos, ¡y aun más felicidad!

 

Al otro día Scrooge llegó temprano a la oficina. ¡Sólo quería llegar antes de que Roberto Cratchit llegara! Era lo único que quería.

 

¡Y lo hizo! El reloj sonó las nueve. Roberto no estaba. Las nueve y quince. Todavía no había aparecido. Roberto llegó a las nueve dieciocho con treinta segundos, algo fuera de (su) costumbre.

 

Llevaba su sombrero en la mano al abrir la puerta, su bufanda también. Se sentó en su escritorio rápidamente, tomó una pluma, y comenzó a trabajar, como si intentara alcanzar el tiempo perdido en el reloj.

 

`¡Buenos días!' gruñó Scrooge, en la misma voz a la que Roberto estaba acostumbrado de antes. `¿Qué piensa con llegar tan tarde al trabajo?'

 

`Lo siento mucho señor,' dijo Roberto. `Sí, he llegado tarde.'

 

`Sí,' repitió Scrooge. `Sí, creo que ha llegado tarde. Venga aquí, por favor.'

 

`Pero es sólo una vez al año,' rogó Roberto, entrando de su celda a la oficina de Scrooge. `No lo vuelvo a hacer,' dijo. `Estaba festejando mucho ayer, señor.'

 

`Permíteme decirle algo mi amigo,' dijo Scrooge, `no voy a soportar este tipo de comportamiento más. Y además,' continuó Scrooge al bajarse de su silla, y empujándole a Roberto hacia la Celda: `¡y por eso le voy a dar un aumento de salario(sueldo)!'

 

Roberto tembló, y se acercó a un palo. Tenía una idea de pegarle a Scrooge con el palo.

 

`¡Le deseo una Feliz Navidad, Roberto!' dijo Scrooge, con mucha sinceridad que se podía notar. `¡Le deseo una feliz navidad, Roberto mi amigo, más feliz que le he deseado en todos los años anteriores! Le voy a aumentar el salario(sueldo), e intentar de ayudarle más con su familia. Hablaremos de estos asuntos esta tarde al tomar una cerveza de navidad. ¡Pero antes de hacer otra cosa, prenda los fuegos Roberto, y compre una pala para el carbón!'

 

Scrooge hizo lo que dijo; y más; y para el Pequeño Timoteo, que no se murió; Scrooge se convirtió en otro padre(segundo padre). Para los demás, Scrooge se convirtió en el mejor amigo, el mejor patrón, y el mejor hombre que había en toda la ciudad, y el mejor de todas las ciudades y pueblos cercanos. Algunas personas se rieron al ver el cambio en él, pero Scrooge dejó que se rieran. Hasta su propia corazón se reía: y ésto era lo más importante para él.

 

No recibía más visitas de los espíritus, pero siguió viviendo de acuerdo con el principio de abstinencia total; y siempre se dijo de Scrooge que sabía festejar la Navidad mejor que cualquier otra persona.

 

¡Qué esto sea dicho de todos nosotros! Y, como dijo el Pequeño Timoteo - ¡Qué Dios nos bendiga a todos!