Estrofa cuatro: El último de los espíritus

El fantasma se acercó lento y silenciosamente. Cuando se acercó Scrooge se arrodilló, porque el fantasma causó un sentimiento de misterio en el aire.

El espíritu estaba ocultado con ropa muy oscura, que le cubrió la cabeza, la cara, el cuerpo - lo único que se podía ver era una mano extendida.

'¿Estoy en la presencia del fantasma de las navidades por venir(del por venir)?' preguntó Scrooge.

'¿Está aquí para mostrarme la sombra de las cosas que no han pasado, pero que pasarán en el tiempo que me queda?'

 

El espíritu no contestó, pero señaló con la mano hacia adelante.

 

'Fantasma del futuro, le temo más que a los otros espectros que he visto. Pero reconozco que su propósito aquí me servirá para el bien, y también después de todo ésto espero ser un hombre nuevo y diferente de lo que era antes; estoy listo(preparado) para estar en su presencia, y lo hago con un corazón agradecido. ¡Adelante, le sigo! La noche se acaba pronto, y es tiempo precioso para mi, lo sé. ¡Adelante espíritu!'

 

A penas habían entrado a la ciudad; pero la ciudad apareció saltar, de repente, a la vista. Estaban estaban en el pleno centro; en la calle del Cambio, entre los comerciantes.

 

El espíritu se detuvo al lado de un grupo de hombres de negocio. Scrooge, al ver que el fantasma señalaba hacia el grupo de hombres, se acercó para escuchar lo que decían.

 

'No,' dijo un hombre gordo con una barbilla enorme, 'No sé mucho del acontecimiento. Pero sé que está muerto(se murió).'

 

'¿Y cuándo se murió?' preguntó otro.

 

'Anoche, creo.'

 

'¿Y qué ha pasado con su dinero?'

 

'No sé, no he escuchado nada. Tal vez quedó con la compañía. Lo único que sé es que no me lo dejó a mi.'

 

'Seguro que no va a tener servicios fúnebres muy caros,' dijo el otro. 'Porque no conozco a nadie que lo asistiría.'

 

Todos se rieron.

 

Scrooge se asombró que el espíritu podía dar tanta importancia a lo que parecía ser una conversación tan trivial. Seguro que no podían estar refiriéndose a la muerte de Jacobo, su viejo socio, porque su muerte ocurrió en el pasado, y la jurisdicción de este fantasma era el futuro.

 

Scrooge se fijó por todas partes, intentando ver su propia imagen, como había visto con los otros fantasmas; pero vio que había otro hombre que estaba donde Scrooge solía estar; y aunque el reloj indicaba que era la hora cuando normalmente Scrooge estaría en la casa de contabilidad, no se veía en ninguna parte. ni entre las multitudes de gente. No le sorprendió mucho, porque había estado pensando mucho en los cambios que iba a hacer en su vida.

 

Dejaron este escenario, y fueron a una parte oscura de la ciudad. Un lugar donde Scrooge nunca había ido. Los caminos eran angostos y sucios, las casas -- feas. Todo el barrio apestaba a crimen, miseria y suciedad. Vieron una tienda sucia y oscura, que estaba llena de viejos trapos, fierro, botellas, huesos y muchas cosas cubiertas de aceite. Todas compradas por un hombre pícaro llamado José que tenía cabello gris, y estaba sentado en todo el lujo de la jubilación fumando una pipa.

 

Una mujer que llevaba un bulto entró furtivamente a la tienda, pero a penas había dejado caer su bulto cuando entró otra mujer con un bulto parecido, y ella se seguía por un hombre vestido de negro. Después de unos momentos de asombro, todos comenzaron a reírse.

 

'Deje que la asistenta sea la primera,' dijo la que había entrado primero, 'y que la lavandera sea segunda, y que el funerario sea tercero. ¡Mire José, que casualidad que todos llegamos al mismo tiempo sin intentar de hacerlo!'

 

'No se podrían haber juntado en un lugar mejor que ésto,' dijo José.

 

La mujer que ya había dejado el bulto se sentó en una silla y puso los codos en las rodillas.

 

'¿Cuáles serían las posibilidades, todas las posibilidades, señora, de que el dueño de estas cosas las extraña? No es un (hombre) muerto, ...supongo.'

 

'Sí, son de un muerto,' respondió la señora, riéndose.

 

'Si hubiera querido las cosas después de la muerte, viejo tacaño. ¿Por qué no era bueno durante la vida? Si hubiera sido bueno durante la vida, tendría a alguien que le cuidara en la muerte, en vez de estar ahí acostado jadeando los últimos momentos de la vida completamente solo. Así que abra este bulto José, y dígame el valor, y sea franco.'

 

José se arrodilló para poder abrir el bulto, y sacó algo negro, pesado y grande.

 

'Y ¿qué es ésto? Las cortinas de la cama.!' exclamó José.

 

'Sí, las cortinas de la cama.'

 

'¡No me quiere decir que las llevó, con el muerto ahí en la cama!' dijo José.

 

'Claro que sí,' respondió la mujer. 'Y ¿por qué no? Y no manche esas cobijas con el aceite.'

 

'¿Las cobijas del muerto?' preguntó José.

 

'¿De quién más podrían ser?' contestó la mujer. 'Ya es dudable que sienta frío.'

 

'Espero que no se murió de alguna enfermedad comunicable,' dijo José, deteniéndose y mirándole a la señora.

 

'No se preocupe de ésto,' dijo la señora. 'Yo no le quería tanto como para estar mucho tiempo a su lado.' Al decir esto la señora noto que José había sacado una camisa. 'Basta,' le dijo 'puede fijarse por dondequiera en la camisa hasta que le duelan los ojos, pero no va a encontrar ni un agujero, ni un pedazo gastado. Era la mejor que tenía. Pero le digo que la hubieran malusado al ponérsela, si yo no se la hubiera quitado.'

 

'¿Cómo que la hubieran malgastado?' preguntó el viejo José.

 

'Claro... ponerle una camisa tan bonita sólo para enterrarlo,' respondió la mujer riéndose. 'Algún tonto se la puso, pero yo se la quité. El muerto no mereció tener algo tan bueno para el entierro. Porque en la vida asustó a todos, y ahora con su muerte ahora vamos a recibir el beneficio!'

 

'Espíritu,' dijo Scrooge, temblando de pies a cabeza. 'Ahora entiendo, entiendo. El caso de este pobre muerto puede bien ser el mío. Mi vida tiende a ser igual hasta ahora. ¡Dios mío, qué es ésto!'

 

Scrooge se retrocedió con temor, porque el escenario cambió, y casi podía tocar una cama: una cama desnuda, sin cortinas: abajo de unas sábanas rotas, había algo, y aunque era una cosa muda, se anunció con un idioma espantoso.

 

'Ay espíritu, este es un lugar que me da miedo. Pero al salir de aquí, no dejaré de llevar conmigo la lección. Confíe en mi. ¡Vamonos por favor!'

 

El fantasma se señalaba a la cabeza con el dedo.

 

'Le comprendo,' dijo Scrooge, 'y lo haría si pudiera. Pero no tengo el poder, Espíritu. No tengo el poder. Permítame ver algo de ternura conectado(vinculado) a(con) la muerte; o aquel cuarto que acabamos de ver no me dejará en paz.'

 

El fantasma lo condujo por varias calles conocidas; al seguir, Scrooge se fijaba de un lado hacia el otro para econtrar su propia imagen; pero no se vio en ninguna parte. Entraron a la casa del pobre Roberto Cratchit; la misma casa que había visitado; encontraron la madre y los hijos sentados en frente de la chimenea.

 

Había silencio. Mucho silencio.

 

La madre puso el bordado que estaba haciendo en la mesa, y cubrió la cara con las manos.

 

'El color me hace doler los ojos,' dijo.

 

'Bueno, ya se mejoraron(no me duelen),' dijo la esposa de Cratchit. 'Es muy difícil trabajar a la luz de una vela; y no le mostraría ojos débiles a su padre cuando llegue. Debe ser la hora que llegue.'(?)

 

'Ya pasado la hora mamá,' contestó Pedro, al cerrar su libro. 'Pero pienso que está caminando un poco más lento(despacio) en esos últimos días que antes.'

 

Se quedaron en silencio otra vez.

 

'Lo he visto caminar --- Lo he visto caminar con el Pequeño Timoteo alzado en el hombro rápidamente. Pero él no pesaba mucho(era liviano),' admitió, siguiendo con el trabajo, 'su papá le amaba tanto que no era un problema: ni un problema. Fíjense, ahí está su padre ahora.'

 

Corrió para saludarlo; y pobre Roberto con su bufanda, entró a la casa.

 

'¿Fuiste hoy entonces, Roberto?' preguntó la esposa.

 

'Sí mi amor,' respondió Roberto. 'Ojalá me pudieras acompañado. Te hubiera servido bien haber visto lo verde que está el lugar ahora. Pero lo verás muy frecuentemente. Le prometí que caminaría por el lugar el domingo. ¡Ay, mi hijito, mi hijito!' lloró Roberto. '¡Mi pobre hijito!'

 

Lloró todo de una vez. No lo podía aguantar.

 

'Espectro,' dijo Scrooge, 'algo me indica que el momento de partir viene pronto. Lo sé, pero no sé cómo lo sé. Dígame por favor quién era el hombre que vimos que se había muerto.'

 

El fantasma no le dio una respuesta, pero le llevó a la iglesia. Aquí era donde el pobre muerto que habían visto y cuyo nombre Scrooge por fin iba a aprender, estaba enterrado. Era un lugar digno. Cercado por casas; cubierto por hierbas y yuyos.

 

El espíritu se quedó parado entre las tumbas(sepulturas), y señaló a una.

 

'Antes de que me acerque a esa piedra,' dijo Scrooge, 'contésteme una pregunta. ¿Son éstas las sombras de las cosas que serán por cierto, o son las sombras de las cosas que podrían ser, solamente?'

 

Lo único que hacía el fantasma era señalar a una lápida mortuaria.

 

'Los caminos que los hombres siguen a veces dan presagios de lo que pasará si éstos caminos se siguen,' dijo Scrooge. 'Pero si uno se aparta de los caminos que sigue en la actualidad, también cambiará lo que pasa después. ¡Dígame que es así con lo que me muestra!'

 

El espíritu no se movió.

 

Scrooge se acercó a la lápida, y temblaba al caminar; siguió el dedo del fantasma, y leyó su propio nombre en la piedra descuidada, Ebenézer Scrooge.

 

'¿Soy yo el muerto que estaba en la cama cubierto con la sábana?' lloró de rodillas.

 

'¡No, espíritu... no, no!'

 

'¡Espíritu!' gritó al agarrar el vestuario del fantasma, '¡escúcheme! Ya no soy el hombre que era(fui). No voy a ser el hombre que seré si no hubiera sido por esta experiencia. ¿Por qué me lo muestra, si no me queda una esperanza para cambiar?'

 

'Espíritu bendito,' siguió Scrooge, al caerse a la tierra: 'Su naturaleza intercede por mi parte, y me compadece. ¡Asegúreme de que todavía puedo cambiar estas sombras que me ha mostrado, al cambiar yo mi vida!'

 

La mano bondadosa tembló.

 

'Honraré la Navidad en el corazón, y la observaré todo el año. Viviré en el Pasado, el Presente, y el Futuro. Los espíritus de los tres vivirán(obrarán) en mi. No voy a ignorar las lecciones que me enseñan. ¡Por favor, dígame que puedo borrar lo que está escrito en esta lápida(piedra).!'

 

En su agonía, Scrooge agarró la mano del espectro. El fantasma intentó soltarse, pero Scrooge estaba(era) fuerte en su súplica. Pero el espíritu era todavía más fuerte, y lo soltó.

 

Scrooge, con las manos levantadas en una última oración para cambiar su destino, notó una alteración en el vestuario del fantasma. El vestuario se encojió, se derrumbó(plegó), y disminuyó en un poste de la cama.