Estrofa tres: el segundo de los tres espíritus

Scrooge se despertó en medio de un ronquido enorme cuando la campana sonó la una, y se quedó acostado en la cama, que parecía ser el centro de un rayo de luz que cayó encima de ella cuando el reloj proclamó la hora. (Scrooge) Se levantó silenciosamente y caminó en sus pantuflas hacia la puerta.

Justo en el momento en que Scrooge tenía la mano en la pica puerta, una voz extraña le llamó por su nombre, y ordenó(mandó, demandó) que (Srooge)entrara. Y él obedeció.

Era su propio cuarto. No había(quedaba) duda de eso. Pero el cuarto había pasado por una transformación sorprendente. Las paredes y el techo estaban cubiertos con(de) plantas verdes, tanto como para parecerse como(a) un jardín perfecto, y de(por) todas partes, bayas brillantes relucían. Las hojas frescas de acebo, muérdago e hiedra reflejaron la luz, como si fueran muchos espejos pequeños que se habían esparcido por todas partes; y había un fuego más grande en la chimenea que el hogar petrificado jamás había visto en la vida de Scrooge, o de Marley o de muchos inviernos pasados. Amontonado en el piso, como un trono, había pavos, gansos, pájaros de caza, queso, grandes pedazos de carne, lechones, coronas de salchichas, bizcochos con frutas picadas(pan dulce), pudines de ciruela, barriles de ostras, castaños calientes, manzanas brillantes, naranjas jugosas, peras exquisitas, pasteles enromes y vasos de ponche hirviente, que hacían oscurecer al cuarto por el vapor. Un Gigante alegre estaba sentado en un sofá, una vista muy placentera; tenía una antorcha luminosa en la mano que parecía ser un cuerno de abundancia(una cornucopia); y lo alzó, para darle luz a Scrooge(para que hubiera luz para Scrooge) que estaba mirando furtivamente desde atrás de la puerta.

 

`¡Pase, pase! ¡Para que me vea bien hombre! Yo soy el fantasma de la navidad presente(actual). ¡Míreme!'

 

Scrooge lo hizo reverentemente. El fantasma llevaba lo que parecía ser una bata(toga) o un manto simple de color verde oscuro, que estaba bordado de(con) piel blanco. Este vestuario estaba tan aflojado en el fantasma que su pecho espacioso estaba(se veía) desnudo. El fantasma estaba también descalzo; y en la cabeza no llevaba otra cosa(nada más) que una corona de acebo con unos cuantos carámbanos brillantes. Los rizos morrones del cabello del fantasma eran largos y colgaban sueltos(?); libres como su cara simpática, sus ojos brillantes, su mano abierta, su voz alegre, su comportamiento no limitada(sin límites) y su aire contento.

 

`¡Nunca(jamás) ha visto algo parecido, ¿verdad?!' exclamó el fantasma.

 

`Nunca(jamás).'

 

`¿Tampoco ha caminado con los miembros más jóvenes de mi familia; quiero decir mis hermanos mayores que nacieron en estos últimos años?'

 

`No, ...no creo que lo he hecho. Lo siento. ¿Ha tenido muchos hermanos espíritu?'

 

`Mil ochocientos.'

 

`¡Una familia enorme para sostener! Espíritu, lléveme por dondequiera. Salí anoche por obligación con el fantasma de las navidades pasadas, y aprendí una lección . Esta noche, si usted tiene algo para enseñarme, ojalá que pueda yo aprovechar de ella.'

 

`¡Tóqueme el vestuario(manto)!'

 

Scrooge hizo lo que se le mandó, y lo agarró fuertemente.

 

El acebo, el muérdago, las bayas rojas, la hiedra, los pavos, los gansos, los pájaros de caza, el queso, los lechones, las salchichas, las ostras, el pudín, la fruta y el ponche desaparecieron de repente(en un instante). También el cuarto, el fuego en la chimenea, la luz rojiza, la noche desaparecieron, y Scrooge y el fantasma estaban parados en las calles de la ciudad en la mañana de la Navidad. La mitad de las gallineras estaban abiertas las fruterías estaban resplandecinetes en toda su gloria. Había grandes canastas con forma barriguda y redonda como los chalecos de los viejos caballeros alegres llenas de castaños. Había rubicundas, gordas cebollas españolas que parecían tener caras de color café que brillaban en la gordura de su crecimiento como los frailes españoles; y parecían guiñar desde su posición en los anaqueles con una mirada lasciva(sensual) y disimula que iba dirigida a las muchachas que pasaban, y miraron recatadamente al muérdago que colgaba arriba(encima) de la puerta. Había peras y manzanas amontonadas en pirámides que parecían brotar; había uvas puestas, gracias a la benevolencia del dueño de la tienda, en ganchos para que colgaran y la gente salivaba al pasar por debajo; había montones de avellanas, musgosas y de color café, que revocaban, con su fragancia, antiguos(viejos) paseos en los bosques, y caminos placenteros entre las hojas marchitadas que se habían caído de los árboles (y llegaban hasta los tobillos). Había manzanzas grandes para hornear, con su color moreno, para dar un contraste al amarillo de las naranjas y los limones, y con su tamaño compacto pero delicioso, suplicaban urgentemente para que serían llevados a la casa en bolsas de papel para ser comidas.

 

¡Ay las tiendas de comestibles! ya casi cerradas, algunas con una o dos contraventanas cerradas; ¡pero los vislumbres que se podían ver a través de la aberturas(rajas)! Los clientes estaban tan apurados y apasionados que a veces se chocaban uno contra el otro. Pero cuando había palabras duras(fuertes) después de haberse chocado, el espíritu derramó algunas gotas de agua que caían de su antorcha, y se restauraría el buen humor rápidamente. Y las personas dirían que de veras era una lástima de haberse discutido en el día de la navidad. ¡Y tenían razón! ¡Tenían mucha razón!

 

Y tal vez era el placer que el buen espíritu tenía(sentía) al mostrar su poder, o tal vez su bondad, su generosidad, su manera cordial de ser y su compasión hacia(para con) todos los pobres que le llevó al espíritu a la casa del empleado de Scrooge; porque ahí fue, y llevó a Scrooge consigo, agarrado al vestuario. En el umbral de puerta el fantasma sonrió, y se detuvo para bendecir la casa de Roberto Cratchit con unas gotas de su antorcha. ¡Imagínese! ¡Roberto sólo ganaba quince chilines por semana, y aun el fantasma de la navidad actual(presente) bendijo su casa (de cuatro habitaciones)!

 

La señora Cratchit se puso de pie, la esposa de Cratchit, vestida de manera pobre en un vestido de segunda mano(usado)(?), pero el vestido se veía espléndido cubierto de listones; listones que se ven bien pero sólo cuestan seis centavos; y puso el mantel con la ayuda de Belinda Cratchit, la segunda de las dos hijas, que también llevaba un vestido cubierto de listones; mientras tanto Pedro Cratchit hundía su tenedor en una olla de papas, y al hacerlo las puntas enormes del cuello de la camisa (que inceidentemente era de Roberto Cratchit, pero se la había heredado Pedro en honor a ese día tan especial) se le metían a la boca, Pedro también se regocijaba por ser tan elegantemente vestido que anheló mostrar su tela en los parques más elegantes. Y ahora dos pequeños Cratchit entraron corriendo(a corridas), gritando que allá en frente de la panadería habían olido el ganso que estaba cocinando(concinaba); y reconocían que el oler venía de su propia casa; y gozaron de los pensamientos lujosos de la salvia y la cebolla, todos los pequeños Cratchit bailaron alrededor de la mesa, y alabaron a Pedro Cratchit, que ahora soplaba al fuego, hasta que las papas que estaban cocinando lentemente comenzaron a hervir, y a golpear(pegar) la tapa de la olla como si dijeran que querían salir para poder ser peladas.

 

`¿Qué le habrá detenido a su papá precioso?' dijo la señora Cratchit. ¡Y su hermano Pequeño Timoteo! ¡Y Martha también! ¡Nadie llegó ni una media hora tarde el año pasado para la navidad!'

 

`¡Aquí está Martha, mamá!' dijo una muchacha al aparecer(entrar).

 

`¡Aquí está Martha, mamá!' gritaron los dos Cratchit más pequeños. `¡Hurra! ¡Mira a lo grande que está nuestro ganso Martha!'

 

`¡Qué Dios te bendiga, mi hija! ¿Por qué llegaste tan tarde? Ay, no importa, lo único importante es que estás aquí ahora. ¡Siéntate en frente de la chimenea, hija, para calentarte(?)(sentir el calor)!'

 

`¡No, no hay tiempo para éso - ahí viene papá!' gritaron los más pequeños, que de repente corrieron por todas partes. `¡Escóndete Martha, escóndete!'

 

Y Martha se escondió, y Roberto entró, el padre de la familia, con por lo menos tres pies de bufanda extendiendo por delante, y esto no incluía el fleco; y la ropa gastada zurcida y limpia(cepillada) para parecerse de moda para las fiestas(?); y el Pequeño Timoteo en los hombros. ¡Ay pobre Pequeño Timoteo, y llevaba una muleta, y aparatos ortopédicos de hierro apoyaban sus piernas!

 

`Pero, ¿dónde está Martha?' exclamó Roberto, fijándose por todas partes.

 

`No va a venir.' (los chicos)

 

`¿Cómo que no va a venir?' dijo Roberto, con una declinación repentina en su ánimo; porque había jugado al caballo para(con) Timoteo al volver de la iglesia, y habían regresado rápidamente. `¡¿Cómo que no a venir para la Navidad?!'

 

Martha no le quería decepcionar más a su papá, porque sólo era una broma; así que salió prematuramente desde atrás de la puerta del ropero, y corrió hacia los brazos abiertos de su papá, los Cratchit más pequeños apresuraron(?) al Pequeño Timoteo, y lo llevaron al lavadero para que pudiera oir el pudín en la caldera.

 

`¿Y Timoteo se portó bien?' preguntó la señor Cratchit.

 

`Como una maravilla, y mucho mejor. De alguna forma u otra, llega a ser muy pensativo cuando está sentado solo(se siente solo), y piensa en las cosas más increíbles que te puedas imaginar. Me dijo, en el camino a casa, que esperaba que toda la gente en la iglesia lo hubieran visto(notado), porque él era un cojo(tullido), y que el verle a él podría ayudarles a recordar en el día de la navidad, de quién era que hizo que los cojos caminaran o hizo que los ciegos vieran(tuvieran vista).'

 

La voz de Roberto tembló al decirles eso, y tembló aun más cuando dijo que el Pequeño Timoteo estaba creciendo aumentando en fuerza y energía.

 

Se escuchaba el sonido de una muletita activa sobre el piso, y ahí estaba el Pequeño Timoteo de regreso, nadie dijo nada, y Timoteo, acompañado por su hermano y hermana, se sentó en una sillta al lado de la chimenea; Roberto dobló los puños de la camisa -- pobre hombre, como si la camisa pudiera ser más raída -- y combinó alguna(una) mezcla caliente en una jarra con ginebra y limones, y lo batió y rebatió y después lo puso en la repisa de la chimenea para que hierviera; Pedro y los dos pequeños ubícuos fueron por el ganso, y regresaron pronto en un tipo de desfile oficial.

 

La señora Cratchit había preparado de antemano una salsa que estaba muy caliente; Pedro machucó las papas con un vigor increíble hasta formar un puré; la señorita Belinda endulzó el puré de manzanas; Martha sacudió los calientaplatos; Roberto le llevó al Pequeño Timoteo y le puso al lado suyo en una esquinita de la mesa; los Cratchit más pequños pusieron las sillas para todos alrededor de la mesa, y no se olvidaron a(de) si mismos, y después se pusieron de guardia en sus sillas, y metieron sus cucharas en la boca para no chillar(gritar) para un pedazo de ganso antes de que era su turno. Por fin pusieron los platos en la mesa, e hicieron una bendición. Esta se seguía por una pausa silenciosa, nadie respiraba, porque la señora Cratchit, miraba lentamente al filo del cuchillo y se preparaba para hundirla en el pecho del ganso; cuando lo hizo, y cuando el chorro esperado del relleno salía, un suspiro(susurro) de gozo se levantó entre los observadores en la mesa, y aun el Pequeño Timoteo, animado(exitado) por los jóvenes, golpeó la mesa con el mango(puño) de su cuchillo y gritó debilmente ¡Hurra!

 

Jamás había un ganso igual en toda la historia de la navidad. Roberto dijo que jamás se había cocinado un ganso tan bueno. Su(La) ternura y el sabor, el tamaño y el precio barato, eran temas de su admiración universal. Acompañado por el puré de manzana y el puré de papas, fue(era o resultó ser) una cena suficientemente grande para toda la familia; y efectivamente, la señora Cratchit dijo con mucha alegría al ver que sólo quedaba un grano(una partícula) de carne en un hueso en un plato, que era ¡la primera vez que no habían comido todo! Pero, todos estaban satisfechos, los más pequeños en particular, ¡estaban cubiertos de salvia y cebolla hasta las cejas! En seguida, comenzaron a cambiar los platos y la señora Cratchit salió del cuarto sola - estando demasiada nerviosa para llevar testigos - para sacar el pudín de la caldera y servirlo.

 

¡Qué pasa si no está cocido suficientemente! o ¡Qué pasa si se quiebra(rompe) al sacarlo de la caldera! o ¡Qué pasa si alguien haya escalado el muro del patio y lo haya robado! a esa última suposición los Cratchit más pequeños se pusieron furiosos!

 

¡Ay, qué cantidad de vapor! Salió el pudín de la caldera. ¡Olía al día de lavar! Eso era la tela. ¡Olía a un comedor al lado de una panadería al lado de una lavandería! Eso era el pudín. En treinta segundos la señora Cratchit entró, ruborosa, pero sonriendo orgullosamente; con el pudín, que parecía una bala de cañón con pecas, duro y firme, en fuego(quemando) en una pinta de coñac encendido(que había encendido), y decorado con un acebo de navidad encima.

 

¡Ay, es un pudín maravilloso! dijo Roberto Cratchit tranquilamente, y admitió que era el mayor logro(mayor éxito) de la señora Cratchit desde que se habían casado. La señora Cratchit dijo que ya se le había quitado un peso de encima, y confesó de haber tenido dudas sobre la cantidad de harina que había mezclado en el pudín. Todos tenían algo que decir de eso, pero nadie dijo que era un pudín muy(demasiado) pequeño para una familia tan grande. Cualquier Cratchit que hubiera insinuado tal cosa se hubiera puesto rojo.

 

Por fin le cena terminó(se acabó), limpiaron el mantel, barrieron el hogar(la chimenea), y echaron leña al fuego. Probaron el compuesto(la combinación) de la jarra y fue considerado como perfecto(listo), pusieron manzanas y naranjas en la mesa, y echaron una pala de castaños al fuego. En seguida, toda la familia Cratchit se acercó a la chimenea, en lo que Roberto Cratchit llamaría un círculo, que en verdad era un semi-círculo; y cerca del codo de Roberto estaba la muestra(exposición) de cristal que pertenecía a la familia; dos vasos y una copa para el flan sin(que faltaba) una asa.

 

Los recipientes contenían la bebida caliente de la jarra, y se convirtieron en copas de oro para la familia; Roberto sirvió la bebida con orgullo, y los castaños en el fuego chisporrotearon y crepitaron ruidosamente. Y Roberto propuso:

 

`¡Una feliz navidad a(para) todos, mis queridos! ¡Qué Dios nos bendiga!'

 

Y toda la familia reverberó lo que dijo Roberto.

 

`¡Qué Dios (les) bendiga a todos!' dijo el Pequeño Timoteo al final.

 

`Espíritu,' dijo Scrooge, con un interés que jamás había sentido, `dígame si vivirá el Pequeño Timoteo.'

 

`En el futuro, yo veo una silla vacia,' respondió el fantasma, `en la esquina de la pobre chimenea, y una muleta sin dueño, guardada con mucho cuidado. Si las sombras que vemos se quedan sin hacer alteraciones(cambios) en el futuro, entonces sí, el niño morirá.'

 

`No, no,' dijo Srooge. `¡Por favor, no espíritu bondadoso! dígame que se salvará(será salvado).

 

`Le digo que si estas sombras no se alteran(son cambiados) para el futuro, ningún otro espíritu de mi raza,' contestó el fantasma, `lo encontrará aquí. ¿Y qué pasará entonces? Si prefiere morir, mejor que lo haga y así disminuiría la población( que sobra).'

 

Scrooge agachó la cabeza al escuchar su propias palabras citadas por el espíritu, y le vino(impuso) un sentimiento de pesar y de arrepentimiento.

 

`Hombre,' dijo el fantasma, `si en verdad usted es un hombre de corazón, y no inflexible, el dicho hipócrito que salió de su boca. Sería bueno que usted descubriera cuál es la parte que sobra de la población y doñde está esa parte que sobra. ¿Será usted que decide quién vive y quien muere? Podría ser que en los ojos del cielo(de Dios) usted merece vivir menos que millones de niños como el niño de este pobre hombre.'

 

`¡Al señor Scrooge!' brindó Roberto. `¡Al señor Scrooge, el fundador de este banquete!'

 

`¡El fundador de este banquete, efectivamente!' gritó la señora Cratchit, enojándose. `Ojalá que estuviera aquí. Le daría una parte(un pedazo) de mis pensamientos para que coma, y esepero que tenga un buen apetito para comérsela(o).'

 

`Ay, mi amor, los niños; y es la Navidad.'

 

`Estoy segura de que es sólo en la navidad, cuando uno brinda la salud de alguien tan odiable, tan tacaño, tan duro, de un hombre tan sin sentidos como el señor Scrooge. ¡Tú sabes que es así, Roberto! ¡Nadie lo sabe más que tú, pobre hombre!'

 

`¡Pero mi amor, es la Navidad.'

 

`Bueno, brindaré su salud para tu bien y el de la Navidad,' dijo la señora Cratchit, `y no para lo(el bien) suyo. ¡Qué tenga una vida larga(qué viva el señor Scrooge)! ¡Le deseo una feliz navidad y un prospero año nuevo! ¡Ha de estar muy alegre y muy feliz, de eso no tengo duda!'

 

Los niños también brindaron la salud con la mamá. Pero era la primera cosa que hicieron en todo el día sin tener ganas. El Pequeño Timoteo brindó también, pero no le importaba mucho. Scrooge era el ogro de la familia. La mención de su nombre puso un sentimiento oscuro en la fiesta, que no salió por unos cinco minutos.

 

Después de que el sentimiento pasó, todos estaban diez veces más alegres que antes. Estaban contentos, agradecidos, y complacidos el uno con el otro, y felices con la temporada(el tiempo o la navidad); y cuando comenzaron a desaparecer, se pusieron más felices cuando el espíritu derramó más gotas de su antorcha al partir, Scrooge tenía su ojo fijo en toda la familia, y especialmente en el Pequeño Timoteo, hasta el final.

 

Y ahora, sin una palabra de amenaza del fantasma, estaban parados en un páramo desierto y desolado.

 

`¿Qué es este lugar?' preguntó Scrooge.

 

`Un lugar donde viven los mineros, que trabajan en las entrañas de la tierra,' respondió el espíritu. `Pero me conocen, ¡Mire(Fíjese)!'

 

Una luz brillaba a través de la ventana de una choza, y Scrooge y el fantasma avanzaron rápidamente hacia la luz(se acercaron rápidamente hacia la luz). Al pasar por la pared de barro y piedra, se encontraron en la compañía algre de un grupo de gente alrededor de un fuego lumbroso. Un viejo anciano y una anciana, con sus hijos y los hijos de sus hijos. El anciano, en una voz que a penas se podía escuchar sobre el soplo del viento en el páramo desolado, estaba cantando una canción de navidad.

 

Pero el espíritu no se quedó ahí, y le dijo a Scrooge que agarrara a su vestuario otra vez, y pasaron sobre el páramo, acceleraron hacia el mar. Scrooge, al fijarse hacia atrás, vio en horror que la tierra firme se estaba quedando en el trasfondo, una fila de rocas espantosas; y sus oidos se enmudecieron por el trueno del agua.

 

Construido en un arrecife tenebroso de rocas hundidas, más o menos una liga de la costa, donde las aguas golpearon y pegaron durante todo el año, había un farol solitario. Y aun aquí, los dos hombres que cuidaban el fanal(la luz) habían hecho un fuego y se dieron las manos sobre la mesa y se desearon (el uno al otro) una Feliz Navidad con su vaso de grog(ponche).

 

Todo éso era una sorpresa para Scrooge, cuando entre el gemido del viento, escuchó una risa cordial. La sorpresa era aun más grande cuando se dio cuenta de que la risa era la de su sobrino, y se encontró en un cuarto brillante, seco y resplandeciente, con el espíritu a su lado sonriendo.

 

Es un ajuste noble y justo que mientras hay infección en las enfermidades y el pesar, no hay nada en el mundo que sea tan contagioso e irresistible como la risa y el buen humor. Cuando el sobrino de Scrooge se rió, la sobrina de Scrooge, por casamiento, se reía de una forma tan alegre(cordial) como el sobrino. Y los amigos que se juntaron, para no quedarse solos(sin reír), se rieron fuertemente también.

 

`¡Dijo que la navidad era una farsa, lo juro!' exclamó el sobrino de Scrooge. `¡Y lo que es más, lo creyó también!'

 

`¡Le debe de dar vergüenza, Federico!' dijo la sobrina de Scrooge con indignación.

 

Era tan bonita(bella); extremadamente bella con unos ojos que brillaban más que cualquier otros ojos que Scrooge había visto.

 

`Es un viejo cómico,' dijo el Sobrino de Scrooge, `es la verdad, y la verdad a veces no es tan agradable como Scrooge.'

 

`Estoy segura de que es muy rico,' insinuó la sobrina de Scrooge.

 

`¡Y eso, qué importa mi amor!' dijo el sobrino de Scrooge. `Su riqueza no le ayuda mucho. No hace nada de bien con lo que tiene.'

 

`No le(lo) tengo paciencia,' observó la sobrina de Scrooge.

 

`¡Yo sí! Yo lo siento mucho por él(le tengo mucha lástima); yo nunca podría estar enojado con él aun si intentara. ¿Quién sufre más por sus caprichos malos? Si mismo(solamente él), siempre.'

 

Después de algunos momentos comenzaron a jugar al juego de prendas; porque es bueno a veces ser niño, y no hay otra época mejor del año que la Navidad para ser como un niñi, ya que el Fundador de la fiesta era un niño. Después jugaron al escondite. Y el amigo del sobrino de Scrooge, un soltero, parecía sólo poder encontrar a la hermana gordita de la sobrina de Scrooge. Nunca buscaría a nadie más que a ella. Y al final la gordita se cansó del juego y comenzaron otro.

 

`Un juego nuevo,' dijo Scrooge. `¡Sólo una media hora más Espíritu por favor!'

 

Era un juego que se llamaba Sí y No, donde el sobrino de Scrooge tenía que pensar en algo; y los demás tenían que adivinar lo que era; pero él sólo podía contestar sí o no a las preguntas según el caso. Las preguntas rápidas que le hicieron, provocaron que admitiera que estaba pensando de un animal, un animal vivo, un animal un poco disagradable, un animal salvaje, un animal que gruñía a veces, que a veces hablaba, que vivía en Londres, y caminó las calles, y que nadie acompañó, y que no vivía en el zoológico, y que nunca lo mataron en el mercado, y que no era un caballo, ni un asno, ni una vaca, ni un toro, ni un tigre, ni un gato, ni un cerdo, ni un gato, ni un oso. A cada pregunta nueva que se le hacía, el sobrino se rió a carcajadas; y se rió tanto que se sentía obligado de levantarse del sofá y estampar el piso con el pie. Por fin, la gordita, cayéndose(encontrándose) en un estado similar, gritó:

 

`¡Yo sé! Yo sé lo que es Federico! ¡Yo sé lo que es!'

 

`¿Qué es?' exclamó Federico.

 

`¡Es tu tío Scrooooooooge!'

 

`Sí, y nos ha dado tanta alegría,' dijo Federico. ¡Feliz Navidad y propsero Año Nuevo al(para el) viejo! ¡Tío Scrooge!'

 

Pero todo el escenario desapareció con la última palabra del sobrino; y Scrooge y el espíritu se encontraron otra vez de viaje.

 

Y vieron mucho, y viajaron lejos, y visitaron a muchas casas, y todo siempre tenía un final feliz. El espíritu se paró al lado de las camas de los enfermos, y se hicieron(pusieron) felices; en tierras extrañas, y parecían estar en casa; al lado de hombres que luchaban para sobrevivir, y tenían más paciencia en su esperanza para algo mejor; se paró al lado de la pobreza(los pobres), y se hizo rica(se hicieron ricos). Al final, Scrooge miró al Espíritu cuando estaban en un lugar(espacio) abierto, y Scrooge notó que el cabello del fantasma se había puesto de color gris.

 

`¿Son las vidas de los espíritus tan cortos?' preguntó Scrooge.

 

`Mi vida en este mundo es muy breve,' dijo el fantasma. `Termina esta noche, esta noche a las doce.'

 

Cuando estaban parados ahí en el lugar abierto, escucharon que la campana sonó las doce.

 

Scrooge se fijó de un lado para el otro intentando (de) ver el fantasma, y no lo podía ver. Y al vibrar el último repique(toque) de las doce, recordó lo que había dicho el viejo Jacobo Marley, y levantó los ojos, y vio que un Fantasma solemne, con el cuerpo cubierto y la cabeza tapada, se acercaba como la niebla sobre la tierra, hacia él.